Nadie puede ver más allá de lo que no recuerda, recordar es volver a vivir, recordar es volver a nacer.
Viví en España por dos años, fue ahí donde me desarrollé como mentalista profesional. Desde que inicié esta aventura sabía que tendría que adoptar un nombre que me diera para largo. Tambíen soy aficionado a la ciencia ficción a la filosofía y a la psicología, pero el nombre lo tomé de los antiguos mnemónicos que recordaban las historias de los pueblos, verdaderas memorias ambulantes de la tradición oral, y de los mecanismos y técnicas multiculturales para extender la memoria artificialmente. Los nemónicos, aunque una palabra de tono cyber, somos mucho más antiguos. La mnemotécnica fue desarrollada en occidente por poetas y oradores desde la época de los griegos. El teatro de la memoria desarrollado en la edad media a partir de las ideas del filósofo Giordano Bruno fue la época de oro para la arquitectura nemónica. A partir de ahí la escritura dominó occidente y ahora dependemos de hardware audiovisual y de hard-drives externos para almacenar nuestras memorias. Por cierto, eso nos lleva a otro tema, las memorias artificiales...
Foto: Antonio Vega, 2007, identychrist@hotmail.com